Estás en el súper, tu hijo quiere un chocolate, le decís que no y en dos segundos está en el piso, gritando. Todos miran. Vos no sabés si levantarlo, retarlo o comprarle el chocolate para que se calme. Si te pasó, no sos el único: los berrinches son una de las situaciones que más desbordan a madres y padres.
La buena noticia es que tienen explicación y que hay formas concretas de manejarlos. Acá van las que recomiendan pediatras y especialistas en conducta infantil.
Por qué los chicos hacen berrinches
Según la Academia Americana de Pediatría, los berrinches son una parte normal del desarrollo. Son más frecuentes entre el año y los 3 años, justo la etapa en la que tu hijo quiere hacer y pedir muchas cosas pero todavía no tiene las palabras para explicar lo que le pasa. El hambre, el sueño, el cansancio o la frustración se acumulan y salen todos juntos.
Después de los 3 años suelen ir bajando, aunque no desaparecen de golpe: algunos chicos los siguen teniendo en la etapa escolar.
Entender esto cambia la forma de mirarlo. Un berrinche no es un desafío a tu autoridad ni una señal de que lo estás criando mal. Es un chico que todavía no sabe manejar una emoción muy grande.
Qué hacer durante el berrinche
1. Primero, la seguridad
Si tu hijo corre peligro (por ejemplo, se tira hacia la calle) o lastima a alguien (pega, muerde, patea), frenalo en el momento y con firmeza. Decile en pocas palabras que eso no se hace y, si hace falta, alejalo de la situación.
2. Mantené la calma (o al menos intentalo)
Si vos te alterás, el berrinche crece. Respirá, bajá la voz y acordate de que va a pasar. Si sentís que estás por explotar y hay otro adulto cerca, turnense.
3. No intentes razonar en el pico del enojo
Mientras está desbordado, tu hijo no puede escuchar explicaciones. Los especialistas del Child Mind Institute lo resumen así: no le hables cuando no está disponible. Los sermones y las negociaciones en ese momento suelen alargar la escena.
4. Si no es peligroso, sacale el público
Cuando el berrinche no pone a nadie en riesgo, retirar la atención ayuda a que se apague antes. Quedate cerca y tranquilo, pero sin discutir ni retarlo.
5. Distraé o cambiá de lugar
Con los más chiquitos, cambiar de ambiente funciona muy bien: llevarlo a otro cuarto, mostrarle algo que le guste o cantarle una canción.
6. Cuando pasa, acompañá
Una vez que se calmó, abrazalo o consolalo. Ponele nombre a lo que pasó: "Te enojaste mucho porque querías el chocolate". Así aprende, de a poco, a reconocer lo que siente.
Cómo prevenir los berrinches
- Conocé sus momentos críticos. Muchos berrinches aparecen con hambre, sueño o cansancio. Llevá una merienda y evitá las compras largas a la hora de la siesta.
- Avisá antes de los cambios. "En cinco minutos apagamos la tele" funciona mucho mejor que cortar de golpe.
- Dale opciones chicas. En vez de "¿Te ponés el abrigo?", probá con "¿Querés el abrigo azul o el rojo?". Le das algo de control sin ceder en lo importante.
- Elegí tus batallas. No todo tiene que ser un "no". Guardá los límites firmes para lo que de verdad importa y sostenelos siempre igual.
- Felicitá lo que hace bien. Cuando se calma solo o pide algo con palabras, decíselo en el momento: "Qué bien que me lo pediste así".
- Practiquen en calma. Respirar hondo o contar hasta diez funciona mejor si lo practican juntos cuando no hay crisis.
Lo que conviene evitar
- Ceder para que termine. Si el berrinche consigue el chocolate, tu hijo aprende que el berrinche funciona.
- Gritar o pegar. Le enseña justo lo contrario de lo que querés: que cuando uno se enoja, grita o pega.
- Avergonzarlo. Frases como "mirá cómo te miran todos" le suman angustia y no lo ayudan a calmarse.
Cuándo consultar con un profesional
La mayoría de los berrinches son parte del crecimiento. Pero conviene hablarlo con el pediatra si:
- son muy frecuentes o muy intensos,
- siguen siendo habituales más allá de la edad en que suelen aparecer,
- lo que probás en casa no da resultado con el tiempo,
- hay algo en la conducta de tu hijo que te preocupa.
Para seguir aprendiendo
Los berrinches son solo una de las situaciones difíciles de la crianza. Si querés herramientas para poner límites sin gritos, acompañar las emociones de tus hijos y saber qué decir en los momentos más complicados, en nuestra guía Crianza Respetuosa vas a encontrar ejemplos para el día a día, más 3 bonos de regalo.
Fuentes: Academia Americana de Pediatría (HealthyChildren.org) y Child Mind Institute. Este artículo es informativo y no reemplaza la consulta con el pediatra.